viernes, 20 de febrero de 2015

PALABRAS Y VERDADES DE MICHAEL FOUCAULT



   

      UN CAMINO TRAZADO DESDE EL EJERCICIO INTELECTUAL  DE LA FILOSOFÍA, HACIA LA  MULTIPLICIDAD DE ELLA.
                  PALABRAS Y VERDADES DE MICHAEL FOUCAULT
   Leer conlleva a un ritual, no obstante cuando se invoca la pluralidad del pensamiento en una sana disertación para el debate y la reflexión donde no se trasgreda  y traicione el pensamiento del autor consultado, es un reto. En ese sentido encontrarnos y arroparnos del pensamiento de Michael Foucault en Palabras y Verdades y con ello observar como este personaje,  crea una plataforma para darle vida epistemológicamente a épocas como el Renacimiento y develar sus quiebres, induce de igual forma a mostrar la relación entre saber, poder y verdades, además de interpretar la razón y la locura dejando sentir que cada ingrediente va promoviendo una sensación de reordenación del saber. Significativo sostener que este autor crea una riqueza epistémica en torno a ese hilo único que nos separa de la razón y reflexionar ante el misterio de ¿quien es el loco? Ello siempre  en su archipiélago de saber, para  destacar que existe un imperio de poder y que este siempre va a prevalecer   en nuestra existencia.
   Hoy por hoy, cada argumento o pensamiento plasmado por este historiador va a establecer una verdad incólume de esta jungla llamada civilización. Pasearse por sus obras enriquece y nos llena de preguntas que al mismo tiempo obsequia las respuestas.  Develar entonces la vida de Michael Foucault  es una obligación, un requerimiento necesario para enriquecer la palabra,  obligante para  los que se proponen  ampliar el discurso, además exigencia para entender el miedo. Sin duda que Michael es Francés de nacimiento,  al venir al mundo en la ciudad de Poitiers, Francia el 15 de octubre de  1926  sus ojos se cierran en París, en fecha 25 de junio de  1984.  Esta figura se dedica a las profundidades, a los hechos internos del ser humano, pensamiento, ideas y sobre todo el discurso. Convirtiéndose  en historiador de las ideas, psicólogo, teórico social, Filósofo, la cual estudia  en la École Normale Supérieure de París, ejerce  la docencia en las universidades de Clermont-Ferrand y Vincennes, tras lo cual le permite entrar en el Collège de France (1970). Profesor además de varias universidades francesas y estadounidenses y catedrático de Historia de los sistemas de pensamiento en el Collège de France  (1970-1984) en reemplazo de la cátedra de “Historia del pensamiento filosófico” que ocupó hasta su muerte Jean Hyppolite. La vida personal de Foucault en la École Normale ; fue difícil  marcada por la depresión aguda debido a la angustia de saberse homosexual, inestabilidad que lo condujo incluso a intentar suicidarse varias veces. Como resultado de ello, fue llevado a tratarse con psiquiatras y durante este tiempo, quedó fascinado con la psicología y obtuvo una licenciatura en esta disciplina, una calificación muy nueva en Francia para ese momento, además de una licenciatura en filosofía en 1952. Estuvo involucrado en la psicología clínica, que le expuso a pensadores como Ludwig Binswanger.  Es importante destacar la gran  influencia de los filósofos: Nietzsche, Heidegger y Freud  en su ensayo titulado Las palabras y las cosas (1966),  en el desarrolla una importante crítica al concepto de progreso de la cultura, al considerar que el discurso de cada época se articula alrededor de un paradigma determinado, y que por tanto resulta incomparable con el discurso de las demás. Del mismo modo, no podría pedirse a un sujeto de conocimiento, que fuese esencialmente el mismo para toda la historia, pues la estructura que le permite concebir el mundo y a sí mismo en cada momento, y que se puede identificar, en gran medida, con el lenguaje, afecta a esta misma esencia  o convierte este concepto en inapropiado. En una segunda etapa, Foucault dirige su interés hacia la cuestión del poder, de allí que cuando nos sumergimos en  Vigilar y castigar (1975) apreciamos un análisis de la transición de la tortura al encarcelamiento como modelos punitivos, para concluir que el nuevo modelo obedece a un sistema social que ejerce una mayor presión sobre el individuo y su capacidad para expresar su propia diferencia. De ahí que, en el último volumen de su Historia de la sexualidad, titulado La preocupación de sí mismo (1984), defendiese una ética individual que permitiera a cada persona desarrollar, en la medida de lo posible, sus propios códigos de conducta.
    Otros ensayos de Foucault son Locura y civilización (1960), La arqueología del saber (1969) y los dos primeros volúmenes de la Historia de la sexualidad: Introducción (1976) y El uso del placer (1984). Durante los últimos años del filósofo, los intérpretes de su obra intentaron ocuparse de los problemas presentados por él, hecho que condujo a observar como que el último Foucault parecía estar en conflicto con su trabajo anterior. Cuando se le planteó esta cuestión durante una entrevista en 1982, Foucault señaló: «Cuando la gente dice, Bueno, usted pensaba esto hace unos años y ahora dice otra cosa, mi respuesta es… [Risas] Bueno, ¿crees que he trabajado duro todos estos años para decir lo mismo y no ser cambiado? “Se negó a identificarse a sí mismo como un filósofo, historiador, estructuralista o marxista”, afirmando que “el principal interés en la vida y el trabajo es llegar a ser alguien más de lo que era al principio”. En un sentido similar, prefirió no declarar que estaba presentando un bloque coherente y atemporal del conocimiento; más bien aspiraba, deseaba que sus libros “fueran una especie de caja de herramientas donde otros pudiesen  rebuscar para descubrir herramientas que les sirviera   en su  área”… No escribo para un auditorio, escribo para usuarios, no lectores. Se puede  asegurar entonces que fue un crítico vehemente de las instituciones sociales con mayor énfasis  de la psiquiatría, la medicina, las ciencias humanas, de los   sistemas de prisiones, así como de la  sexualidad humana. Estos análisis sobre el poder y las relaciones entre poder, conocimiento y discurso han sido ampliamente debatidos. En los años sesenta Foucault estuvo asociado al estructuralismo, un movimiento del que se distanció más adelante, aunque utilizase de un modo personal los métodos de dicho enfoque: Las palabras y las cosas puede entenderse como una crítica a la pretensión sígnica, dejando de lado su interés por las condiciones de modificación histórica del sentido. En ulteriores trabajos y cursos desarrolló conceptos como biopoder  y biopolítica  de especial relevancia en la obra de pensadores políticos contemporáneos como Antonio Negri, Michael Hardt  Giorgio Agamben y Roberto Esposito.
   Importante la grandeza de humildad de   Foucault  al rechazar las etiquetas de post estructuralista  y postmoderno, que le eran aplicadas habitualmente, prefiriendo clasificar su propio pensamiento como una crítica histórica de la modernidad con raíces en Kant. En el texto “¿Qué es la ilustración?” definió mejor su proyecto teórico como una ontología crítica de la actualidad siguiendo la impronta kantiana. Inmerso dentro de algunas influencias es importante destacar lo profundamente que se entrelazo  por la filosofía alemana, en especial por la obra de Friedrich Nietzsche. Precisamente, su genealogía del conocimiento es una alusión directa a la idea nietzscheana de «la genealogía de la moral». De allí que en una de sus últimas entrevistas afirmaría: «Soy un nietzscheano». Reconocería también una deuda con el pensamiento de Martin Heidegger y sus críticas al sujeto cartesiano y la techné occidental: "Heidegger ha sido un filósofo esencial para mí", declararía en junio de 1984. Otra de las verdades  personales y pasionales de Foucault destaca que fue miembro del Partido Comunista Francés de 1950 a 1953. Su mentor, Louis Althusser, este le indujo a ingresar en él, pero pronto se desilusionó con la política y la filosofía del partido.

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